Cuál es el profesor ideal

Existen 3 tipos –fundamentales- de profesores, de los cuales se subdividen distintos estilos educativos. Estos son:

Los superiores: Son aquellos que exigen en grandes cantidades, a pesar de que ellos nunca se esfuerzan, creando un concepto negativo del aprendizaje, ya que su poca implicación y falta de interés podrán generar una inevitable frustración por las elevadas cantidades de suspensiones dentro del aula escolar. La gran mayoría de estos docentes, opinan que mientras más alumnos suspendan el curso ‘es aplicativo de que su asignatura es más prestigiosa’. Normalmente podemos encontrar en sus exámenes temas no explicados y preguntas plateadas de una forma poco convencional

Los desinteresados: No exigen nada a los estudiantes y tampoco se exige a ellos mismos, el aprendizaje termina siendo nulo. Podría tener cualquier trabajo, o es algo que le importe mucho ya que no presenta vocación o motivación.

Los exigentes: Son aquellos que se exigen a sí mismos y a los estudiantes. Se cree que bajo este tipo de docente se da lugar al verdadero aprendizaje y enseñanza se materializa. Pero, debemos de tener cuidados de no asumir una actitud demasiado exigente, ni con nosotros mismos, ni con el alumnado.

El profesor podrá ser positivo o negativo según los progresos de los alumnos. Ningún extremo es bueno, como suele decirse. La vida deberá basarse en un punto medio: aspectos realistas con un toque de positivismo.

Desde un punto de vista racional, el profesor ideal es aquel que asume una actitud adaptativa, que tiene la capacidad de adaptarse a los recursos que dispone y a sus estudiantes. Capaz de sobreponerse y adaptarse a las adversidades diarias. El docente idóneo deberá tener la capacidad de observar minuciosamente las necesidades de sus alumnos, logrando adaptarse al ritmo de la clase y los distintos requerimientos que aparezcan en el transcurso de la sesión, teniendo la obligación de ser resolutivo y creativo.