Cuál es el profesor ideal

Existen 3 tipos –fundamentales- de profesores, de los cuales se subdividen distintos estilos educativos. Estos son:

Los superiores: Son aquellos que exigen en grandes cantidades, a pesar de que ellos nunca se esfuerzan, creando un concepto negativo del aprendizaje, ya que su poca implicación y falta de interés podrán generar una inevitable frustración por las elevadas cantidades de suspensiones dentro del aula escolar. La gran mayoría de estos docentes, opinan que mientras más alumnos suspendan el curso ‘es aplicativo de que su asignatura es más prestigiosa’. Normalmente podemos encontrar en sus exámenes temas no explicados y preguntas plateadas de una forma poco convencional

Los desinteresados: No exigen nada a los estudiantes y tampoco se exige a ellos mismos, el aprendizaje termina siendo nulo. Podría tener cualquier trabajo, o es algo que le importe mucho ya que no presenta vocación o motivación.

Los exigentes: Son aquellos que se exigen a sí mismos y a los estudiantes. Se cree que bajo este tipo de docente se da lugar al verdadero aprendizaje y enseñanza se materializa. Pero, debemos de tener cuidados de no asumir una actitud demasiado exigente, ni con nosotros mismos, ni con el alumnado.

El profesor podrá ser positivo o negativo según los progresos de los alumnos. Ningún extremo es bueno, como suele decirse. La vida deberá basarse en un punto medio: aspectos realistas con un toque de positivismo.

Desde un punto de vista racional, el profesor ideal es aquel que asume una actitud adaptativa, que tiene la capacidad de adaptarse a los recursos que dispone y a sus estudiantes. Capaz de sobreponerse y adaptarse a las adversidades diarias. El docente idóneo deberá tener la capacidad de observar minuciosamente las necesidades de sus alumnos, logrando adaptarse al ritmo de la clase y los distintos requerimientos que aparezcan en el transcurso de la sesión, teniendo la obligación de ser resolutivo y creativo.

Frases que deberías decir a tus alumnos

¿Has iniciado el nuevo curso estudiantil y no sabes qué frases deberías decirles a tus alumnos? ¡En este artículo te platearemos muy buenas opciones!

Bienvenidos: Esta frase tiene que ser parte el ‘apéndice’ en el primer día de clases. Deberás hacer que tus alumnas y alumnos deseen aprender con la mayor motivación posible. Por tal motivo, asegurarte de que se sientan seguros dentro del aula de clase tiene que ser tu prioridad, de forma que dar la bienvenida será un excelente método para empezar.

Tienes la capacidad: Esta frase permite que tus alumnos sientan confianza en sí mismos. Al comenzar el día mostrándoles que pueden lograr cualquier meta que se propongan, los harás llegar tan lejos como se propongan.

Equivocarse es una forma de aprender: Es imprescindible que tomes en cuenta que el error no tiene que ser penalizado y que, a través de la corrección de los innumerables fallos, puedas tener un excelente aprendizaje.

Cómo te sientes: Esta pregunta es ideal para que alumno esté consciente de que el docente percibe sus emociones y que pueden expresarla cuando lo desees. Es ideal que sientan que pueden depositar su confianza en ti.

Cada uno tiene su ritmo de aprendizaje: Mediante esta frase podrás dar a comprender muchas cosas. En primer lugar, que se debe respetar a todo el mundo. Ser el primero no significa que eres el mejor, al igual que ser el último no es ser el peor. Por otro lado, puedes indicar que evaluarás a cada persona en forma individual según su constancia, progreso y deseo de aprendizaje. También puedes inculcar una actitud de ayuda hacia los grupos que requieran de tus capacidades.

Te espero mañana: Esta frase, por más sencilla que sea, hace que la alumna y alumno se sienta importante y desee regresar al día siguiente. De forma que es una excelente despedida del día, donde se fomentará el deseo de regresar a la escuela.

Actividades que fomentan el placer por la lectura

¿Tienes problemas para conseguir que tus alumnos lean? ¿Te gustaría saber cómo fomentar la lectura en el aula? En este artículo e brindaremos un conjunto de recomendaciones que pueden ser de ayuda para lograr tu cometido.

Según estadísticas oficiales, la lectura de los libros suele disminuir luego de los 14 años, en este inicio los niños comienzan a disfrutar del resto de actividades de ocio.

En el momento que un niño empieza a leer en la escuela, la actividad se convierte en una obligación, y por este motivo en el periodo de escolarización obligatoria es muy común visualizar altos índices de lectura. Igualmente, cuando los niños son pequeños, los adultos se encargan de acompañarlos en el proceso de aprendizaje de lectura. Pero, a medida que estos crecen y finalizan sus estudios, la lectura pasa a segundo plano en su cotidianidad, ya que se desplazan por aquellas actividades caracterizadas como interesantes y divertidas.

De tal forma, bajo estos datos se puede deducir que los alumnos únicamente le dan un valor instrumental para la vida, pero sin llegar a relacionarlo con el ocio. En las escuelas debe de promoverse la creación de un hábito lector que no se identifique con la obligatoriedad, sino con el placer.

En el siglo XXI, podemos contemplar una variedad de recursos que brindarán la posibilidad de desarrollar el gusto por la lectura y explotarlo al máximo. De igual forma, la pasión y creatividad del docente serán factores que ayudarán a cumplir esta finalidad de una manera más rápida.

Algunas de las actividades que puedes ejecutar en el ambiente escolar con la finalidad de incrementar el placer por la lectura, y que a la vez sea considerado por tu alumnado como una actividad relevante, son: booktrailer, booktubers, clubs de lectura, guías de viaje, lectura en voz alta y nubes de palabras.

Cómo enseñar a los alumnos a cuestionarse la información

El pensamiento crítico es uno de los principios menos comunes en las personas, ya que en muchas ocasiones suelen aceptar sin juzgar las opiniones y creencias bajo las que son bombardeados. Uno de los aspectos más relevantes del ‘Thinking’ consiste en que los estudiantes desarrollen una actitud crítica desde el aula. Algunas de las indicaciones que los profesores deben tomar al respecto son:

Conducir a los alumnos directo a su propio aprendizaje, de forma que se pueda favorecer su autonomía y actuar según sus puntos intermediarios y no como simples transmisores de contenido, básicamente como guías para construir su propio conocimiento.

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Implicar la reflexión según preguntas abiertas de forma que los alumnos puedan cuestionar lo aprendido. No se debe creer todo lo que se lee y no es necesario que lo que se explique pueda ser negro o blanco, hay tonos intermedios. A través de la búsqueda de contenido, se puede ayudar a que los alumnos distingan entre una variabilidad de información para poder determinar la fiabilidad y relevancia del sitio de donde la adquirieron.

Crear un ambiente donde el alumno desee aprender: La curiosidad e interés debe ser incentivado, del mismo modo, debe fomentarse su imaginación y creatividad.

Contribuir en el autoconocimiento de los alumnos, de forma que pueda enseñárseles a pensar y a aprender. No todos los estudiantes se basan en el mismo estilo de aprendizaje, tampoco cuentan con las mismas técnicas y estrategias. Se debe encontrar el propio camino hacia el aprendizaje mediante la dirección que el docente le provea. La idea es que el estudiante desarrolle sentimientos de tolerancia, empatía y pueda implementar la cooperación y colaboración entre el resto del alumnado. Asimismo, mediante el autoconocimiento logrará desarrollar la capacidad de superar el estrés y la frustración, sobresaliendo la capacidad de ser abierto y encarar los nuevos inconvenientes y dificultades con optimismo.