Juegos de mesa para trabajar la educación emocional

En la segunda mitad el siglo XIX comenzó a publicarse un conjunto de teorías psicológicas relacionadas al juego. La mayoría de los autores de los ensayos, llegaron a la conclusión de que, a través del juego, se beneficia el sector social, motriz, afectivo y cognitivo del infante. Estas teorías fueron confirmadas a través de la neuro-educación donde se ha demostrado que el juego es una herramienta que facilita el desarrollo el estudiante. Por tal motivo, en las próximas líneas te plantearemos como puedes implementarlos en clases.

Algunos de los juegos que puedes usar para estimular a niños en el aula a partir de los 8 años, son:

Mundo cruel: Está diseñado para trabajar la filosofía dentro de un ambiente práctico, ya que permitirá se pueda reflexionar sobre las emociones y valores que son vividos en ciertas situaciones. Algunas preguntas nos ayudarán a reflexionar sobre las emociones ancladas sobre los valores bajo los que nos regimos. Este es un juego ideal para niños y niñas.

Ditix: Este juego fomenta la expresión oral y la creatividad. Sin embargo, si buscamos adaptarlo a la educación emocional se basará por el mismo conjunto de parámetros. Las reglas se basan en el hecho de establecer un término muy específico a través del cual sean explicados las imágenes por la emoción y sentimiento que son producidos en niños.

Ikonikus: La empatía es imprescindible e este juego, ya que les ayudará a conocer cómo se sentirá las compañeras y compañeros en determinadas circunstancias. Es necesario que se reconozcan las emociones en nosotros, además de identificarla en los demás y poder actuar según ellas.

Mientras que, las personas que sobrepasan los 12 años, puedes usar el Quorum. Un juego ideal para la educación emocional del adolescente. Siendo esta una de las mejores etapas ya que las emociones se encuentran a flor de piel.